Jaeger-LeCoultre encarna la excelencia de la alta relojería. La Manufactura destaca en el arte de diseñar relojes de gran complicación: mecanismos sofisticados que van más allá de la simple medición del tiempo. Descubra las complicaciones más emblemáticas, como el calendario perpetuo, el tourbillon y el repetidor de minutos.
Relojes con calendario perpetuo
Además de marcar la hora, los relojes con calendario perpetuo indican la fecha, el día y el mes. Estos relojes son una auténtica proeza técnica, que tiene en cuenta las variaciones del calendario gregoriano, incluyendo los meses de 30 y de 31 días de duración, así como el mes de febrero y sus años bisiestos, por lo que no requieren ningún ajuste manual durante décadas.
Los relojes con calendario perpetuo Jaeger-LeCoultre destacan por su diseño ergonómico perfectamente equilibrado que combina una elegancia implacable con unos mecanismos de complejidad sofisticada.
Relojes con tourbillon
Entre los relojes de gran complicación, el reloj con tourbillon destaca como un modelo emblemático. Su historia se remonta al siglo XVIII, cuando la mayoría de los relojes se llevaban únicamente en una posición vertical, por lo que eran especialmente sensibles a los efectos de la gravedad. Durante mucho tiempo, los relojeros intentaron neutralizar estas variaciones para mejorar el funcionamiento de sus relojes. A este desafío se respondió de forma brillante con la invención del tourbillon: un complejo dispositivo que consiste en situar la rueda de equilibrio y el escape en una jaula giratoria. Este movimiento constante compensa los efectos de la gravedad de forma eficaz, garantizando así una precisión inigualable. Desde entonces, Jaeger-LeCoultre ha ido perfeccionando esta complicación, introduciendo diversas innovaciones, como el tourbillon volante y el tourbillon multiejes, que permiten compensar mejor la fuerza de la gravedad.
Relojes con repetidor de minutos
El repetidor de minutos es una complicación de sonería que permite que las horas, los cuartos y los minutos suenen a demanda. Diseñado en un principio para poder saber la hora en la oscuridad, este ingenioso mecanismo activa unos pequeños martillos que golpean unos timbres situados dentro del reloj, para que suene una armoniosa melodía.
Este reloj de gran complicación, que combina sofisticación técnica y musicalidad, es uno de los relojes más emblemáticos de Jaeger-LeCoultre.
Otras complicaciones relojeras
Además de estas tres grandes complicaciones, Jaeger-LeCoultre incorpora a sus relojes otras complicaciones, como el indicador de fases lunares, el cronógrafo y la ecuación del tiempo. Cada modelo es un reflejo de la búsqueda de excelencia y de una meticulosa atención al detalle que hacen que cada reloj sea único.
Jaeger-LeCoultre: una Maison histórica
Desde su fundación en el valle de Joux en 1833, la Manufactura Jaeger-LeCoultre ha ido ampliando cada vez más los límites de la alta relojería, registrando más de 430 patentes y 1400 calibres. Hoy en día, la Maison continúa innovando, sin dejar de ser fiel a sus raíces. Sus relojes de gran complicación, como el reloj Master Grande Tradition y el reloj Hybris, encarnan esta fusión de tradición e innovación, un saber hacer que ha perdurado a lo largo de las décadas.